Ranger estadounidense: «¿y quién llora por las familias de los soldados americanos?»

Ranger estadounidense: «¿y quién llora por las familias de los soldados americanos?»

La guerra en Afganistán lleva más de dos décadas y ha traído sufrimiento para todos los involucrados. J.O. —quien nos pidió proteger su identidad— es un miembro de las fuerzas aéreas de Estados Unidos y nos contó su experiencia en la guerra durante su estadía en el Medio Oriente. 

¿J.O., qué significa vivir en guerra? 

«Es una presión constante estar con la cabeza en el medio de tres pensamientos: el primero lo llamo anhelo, porque anhelas estar con tu familia y en tu país; todo lo que parecía tan normal y cotidiano se vuelve en la guerra una añoranza. El segundo pensamiento lo llamo resignación, es entender que estás lejos de casa e intentas interactuar, conocer la cultura y matar el tiempo con los compañeros. El último pensamiento es zozobra de no saber qué pasará y eso genera adrenalina». 

Paul Collier escribió en El club de la miseria las trampas de ser liberado por un gobierno extranjero. Se podría decir que los pueblos que son liberados por otro Estado nunca conocen la libertad ¿Cómo te sientes al respecto? 

«Estados Unidos estuvo en Afganistán tratando de establecer democracia. El pueblo afgano durante estos años ha podido prepararse para enfrentar las adversidades por ellos mismos. Será ensayo y error, pero lo resolverán, pues ya conocen que hay otra forma de vivir».

Finalmente, los problemas de unos nos afectan a todos: ¿cómo crees que afectará esta problemática a Estados Unidos?

«Estados Unidos ha perdido mucho en esta guerra. En los próximos meses, sin duda, aumentarán las inmigraciones y posiblemente la seguridad se vea vulnerada porque estamos creyendo en la palabra de unas personas que matan a sangre fría. Todos sufrimos, sufren los afganos como también sufren nuestras familias, nuestros hijos también nos ven salir de casa sin saber si volveremos, nuestros padres reciben cuerpos en cajones con la bandera americana y nuestras esposas también oran cada noche y nos reciben sin piernas, brazos o estabilidad mental. Somos continentes distintos, países distintos, parece que mundos distintos; pero el dolor es el mismo de un lado o del otro».

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