Quiso tranquilizar a su amigo y este lo mató por error

Judiciales
Gun isolated on white background

Una vez más los malos comportamientos humanos son motivo de luto para una familia nortesantandereana.

Esta vez fue Joselín Suárez Vaca, un hombre de 44 años de edad, quien por tratar de ayudar a su vecino a entrar en razón y evitar un acto de agresión; fue el protagonista de su propio hecho luctuoso.

Resulta que una dura bala, que poco antes su amigo Reinel Santiago Sanguino le había cargado a su arma letal, fue la misma en atravesarle a bocajarro la hendidura de su ojo izquierdo al punto de clavarse en lo más vital de su propio cráneo.

La infausta escena se originó el día sábado a eso de las 8:20 p.m., cuando los dos amigos, Joselín y Reinel, departían con otras personas en el andén de la calle 18 con avenida 0 del barrio Motilones.

Y ahí mismo, diez minutos después, un hombre con ínfulas de fortachón comenzó a generar la riña que finalizaría con el cuerpo frío y sin vida de Suárez Vaca, abatido sobre el duro pavimento.

Pero volvamos al fortachón, al otro desdeñable de este barrunto: éste pidió de mala gana una cerveza y comenzó a restallar groserías a todo el mundo.

Y como «para un berraco, hay otro berraco y medio» ambos se desafiaron a golpes, ahí mismo, afuera, justo en los espacios externos. Solo que Sanguino, el amigo de Joselín (la víctima) salió con el arma lista y a tiro para enfrentarse con el fanfarrón.

En ese instante entró Joselín buscando contener a su amigo vecino para evitar una posible desgracia, y segundos después, con el ¡clac!… ¡pum!… ¡paf!…, compuso su marcha fúnebre y, con ella, su propia tragedia.

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